• Juanillo

HISTORIAS DE BARRIO

Aljibe del gato, 11.

Sambola se empezó a cocinar hace años en el Aljibe del Gato. Otra de tantas peculiares calles dentro del laberinto albayzinero. Concretamene en el número 11, antigua casa de vecinos cuya estructura dibuja una "U" que parece perderse por la "Atarazana Vieja" hacia un callejón sin salida. Muchos de los que llegan a esa encrucijada se dan la vuelta desconfiados y se marchan. Otros se asoman más allá buscando una salida y terminan por desembocar en San Nicolás, mirador y destino de la mayoría de turistas en este barrio. Algunos náufragos, como yo, quedamos varados en este islote mágico, en mi caso la friolera de 17 años. Allí descubrí vecinas increíbles que me enseñaron "el Evangelio de la misa".

Y mi ser escéptico, que a menudo tuvo por vocación el pastoreo de nubes, aunque aun no alcanzó la fe - debe caer un poquito mas arriba, de las nubes me refiero- algo de confianza sí le tengo a la Virgen de las Angustias, que por cierto debe seguir esperando en el paseo de los tristes a que la Pepa baje descalza hasta allá para cumplir una promesa.

Si vuelvo por Granada bajaré yo mismo porque la Pepa anda fatal de las piernas, y la Pepa es muy cumplida con estas cosas. Sambola se empezó a cocinar en el aljibe del gato. Al ser un guiso a fuego lento muchos de sus ingredientes se han ido mezclando a su amor sin prisas, y es probable que despierten en los oyentes gustos muy variados. Yo, participando en la alquimia de esta aventura musical, diría que es lo mas cerca que estuve de la ruta de la seda. Rutas de ida y vuelta que abrieron los paladares y los oídos, los corazones y las miradas acercando las distancias de tantas culturas lejanas - y tantos seres- a través del azafrán o el clavo, el jengibre o el ébano, y por supuesto también a traves de la musica, la música de los gitanos por ejemplo, que iban llevando sus cantes y sus bailes desde el oriente al Occidente mientras su espíritu nomada los repartía por todos los rincones del planeta. En el rincón del Aljibe del Gato, yo conocí a la Pepa, a la Lola, y a "la Ratona", tres hermanas gitanas -mis vecinas de escalera y terraza- cuyos antiguos antepasados es probable que vinieran de la India.

País enorme que llora una lágrima en forma de isla al sur llamada Sri Lanka. La voz de Rashini abre este álbum en su propio idioma, el Singalés y ella nació precisamente en esa lágrima con forma de isla. Llegó hasta Granada y yo la conocí gracias a mi lúdica pasión por los trabalenguas.

Quizás para compensar esa isla con forma de lágrima nos regaló su risa, y para descubrirnos a la vez esas antiguas rutas por donde sigue circulando la magia y la música. Por las vueltas de la vida hoy Rashini está en Creta, yo en el Perú, y el creador de Kalibé, el Mateo, justo está en el Aljibe del Gato. A veces si lo pienso como una carambola me da la risa, y si no lo pienso simplemente canto, el caso es seguir en la ruta, quiero decir en la música. Gracias a todos los seres amigos y hermanos que pasaron por el Aljibe del Gato a colaborar con sus propias especias, Sambola también es una carambola humana de sonidos y voces compartidas, y por tanto una celebración de la vida misma.

Siempre agradecidos y sorprendidos les invitamos a escuchar.



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